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July 31, 2026
Cada 31 de julio, el imponente Cerro de la Bufa en Guanajuato se convierte en el escenario de una de las tradiciones religiosas más singulares del centro de México: el Día de la Cueva, la festividad en honor a San Ignacio de Loyola. Cientos de fieles ascienden por los senderos del cerro para participar en una peregrinación que combina fe, historia y vistas espectaculares de la ciudad patrimonio.
En las laderas del Cerro de la Bufa existen dos cuevas consagradas a San Ignacio de Loyola, conocidas como la “cueva vieja” y la “cueva nueva”. La tradición data del período colonial, cuando una imagen del santo fue pintada sobre una de las paredes de la cueva. Desde entonces, cada 31 de julio —día de la fiesta litúrgica del fundador de la Compañía de Jesús— los guanajuatenses realizan esta peregrinación que mezcla el fervor católico con un profundo sentido de identidad local.
La leyenda local añade una capa de misticismo: se dice que, en vísperas de la celebración católica, un grupo de brujos realizaba sus propios rituales en la cueva, lo que dio origen a numerosas historias que aún hoy se cuentan entre los peregrinos durante el ascenso.
La jornada comienza al amanecer, cuando las familias y grupos de amigos inician el ascenso al Cerro de la Bufa. El camino, aunque exigente en algunos tramos, es accesible para la mayoría de los visitantes y ofrece vistas panorámicas inigualables de la ciudad de Guanajuato, con sus callejones, iglesias y el característico paisaje minero que le valió el título de Patrimonio de la Humanidad.
El Cerro de la Bufa se encuentra a aproximadamente 20 minutos en auto desde el centro de Guanajuato. Para quienes prefieren no caminar, hay taxis y transporte local que llegan hasta la base del cerro. Se recomienda llevar calzado cómodo para caminata, agua, protección solar y, si se desea, algo para compartir durante el picnic posterior a la misa. La entrada es completamente gratuita y no se requiere registro previo.
El Día de la Cueva no es un evento turístico masivo ni un festival comercial: es una tradición genuinamente guanajuatense, una ventana a la espiritualidad popular mexicana que combina la fe católica con el arraigo a la tierra y sus leyendas. Asistir significa experimentar Guanajuato desde una perspectiva íntima, lejos de las rutas turísticas convencionales, compartiendo con las familias locales un momento de devoción y comunidad.
Si estás visitando San Miguel de Allende o Guanajuato a finales de julio, esta peregrinación es una excursión de medio día que te conectará con el corazón espiritual del Bajío mexicano. La combinación de historia, paisaje y tradición hace del Día de la Cueva una experiencia inolvidable.